No quiero hablar de los celos patológicos, prefiero hacerlo de los celos normales y corrientes, de los que todos podemos llegar a sentir…
Por supuesto, que si uno cojea antes de encontrar pareja, es decir, no ha alcanzado cierta madurez personal, o su trayectoria vital ha sido un tanto “defectuosa”, no podrá evitar cierto infantilismo, lo que yo llamo “cosificar” a las personas, convirtiéndolas en objetos de su propiedad. Tenderá a percibir amenazas en dónde no las hay y sufrirá irremediablemente por ello.
La cuestión es que la mayoría de parejas que yo he visto en mi consulta por problemas de celos, lo que arrastraban era un problema de confianza. Ésta es vital, ya lo sabéis, para establecer los cimientos de cualquier tipo de relación, no voy a entretenerme a explicaros los detalles que convierten a una persona normal en una celosa, ni tampoco en lo destructivo de los celos para quien los sufre, pero si quiero hacer hincapié en que es al principio cuando en mi afán de conocer bien al otro, debo aclarar cómo quiero que sea ese tipo de relación y que si no estamos de acuerdo, o no concebimos de la misma manera lo que supone mantener una relación,(tú todos los miércoles vas a querer salir por ahí pero sin mí y yo sufro pero me aguanto) es mejor no seguir adelante.
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